Historia del Turismo en Bolivia (Resumen)

Autor: Franz Gustavo Morales Méndez.

En Bolivia coexisten dos historias por contar o hacer conocer a los habitantes del mundo, aquella real y objetiva, la otra inventada al calor del empirismo, el interés y la mediocridad. El turista de hoy en día, es una persona preparada, con un conocimiento vasto en el caso de los tipos de turismo que caracteriza mayoritariamente a nuestro país, como son, el cultural, ecoturismo o turismo de naturaleza, entre otros.  Por esto no se puede improvisar, se hace imperioso conocer a cabalidad todo el amplio bagaje en cuanto a recursos turísticos que tiene este estado. Que ese encuentro entre personas (turistas y receptores), sea auténtico y único. Creemos que en esa dirección  el trabajo presente paliará en algo esta realidad.

En el contexto  internacional  durante  los últimos 50  años, el  volumen  de  viajeros al extranjero,  pasó  de  25 millones  en  1.950  a  898 millones  el  2006,  se  prevé  que  esta  cifra aumente a  1.600 millones el  2.020. Para encarar esta realidad  hay que estar prevenido. En medio de este trama, Bolivia se encuentra en el ranking mundial en el puesto 124, y a nivel de Latinoamérica, en los últimos lugares. Con esas consideraciones, en este trabajo se pretende mostrar todos aquellos antecedentes que han contribuido a dar forma y significado a la actividad turística.

Es necesario sin embargo una importante aclaración sobre la estratificación del tiempo de la prehistoria y la historia; esta responde a una propuesta del viejo mundo, por lo tanto eurocentrista, esto quiere decir que la prehistoria comprende aquel periodo anterior a todo documento escrito; por otro lado, la historia que empieza cuando los sumerios habrían inventado la escritura en Mesopotamia hace 5.000 a.d.C, pero que en Europa recién habría comenzado alrededor de 1.000 a.d.C. Este último dato es de interés infinito en tanto, ya entonces en América había culturas avanzadas y organizadas que sin embargo la historia universal no la incluye, más bien la hace invisible como si este continente no hubiera existido.

La historia a su vez se divide en: Edad Antigua, Media, Moderna y Contemporánea, cada una con sus características propias en tiempo y en espacio; pero acá surge la pregunta del millón ¿esta clasificación de la prehistoria y la historia responde o pertenece al continente Americano?. Haciendo un examen muy rápido sobre esto, la respuesta tendría que ser lógica ¡NO!, por que son otros actores, otro espacio, otras culturas con mayor o menor grado de desarrollo que en el viejo mundo; entonces por que la historia de América y en este caso de Bolivia ha sido asumida desde la educación inicial hasta la superior con esa propuesta eurocentrista, parecería entonces que todo lo acontecido en aquellas tierras hubieran ocurrido aquí y esto no es cierto.

La prehistoria y la historia de América por lo expresado, responden a otra realidad, tienen otra connotación. Dos ejemplos de los muchos que se pueden dar respecto a este tema es que:  la Edad Mediaen Europa fue una época de oscurantismo, de estancamiento de su desarrollo, mientras que en esas mismas fechas, florecían grandes culturas en América; en la edad Moderna que para Europa era considerada la edad del humanismo, del renacimiento, de los descubrimientos geográficos que han sido el principio del actual grado de desarrollo que han alcanzado sus pueblos, para América, significaba lo contrario, retroceder al oscurantismo de la Edad Media, que ya los europeos habían dejado y que por imposición de estos, se dio en estas tierras, empezaba entonces una nueva vida de sometimiento, sojuzgamiento, de abuso para con los habitantes de este nuevo continente, que además de nuevo no tenía nada.

Esto quiere decir que si bien tienen que ser estudiados estos periodos, se tiene que hacer énfasis que la realidad americana era otra, que no se tiene que asumir en nuestra historia esa clasificación eurocentrista de la prehistoria y la historia como nuestros; lamentablemente a su turno en América se confunden los mismos, producto de una estrategia tejida a través del tiempo, a manera de borrar la memoria de nuestros pueblos y de su pasado grandioso de culturas gigantes y altamente desarrolladas.

Cuando se trata del origen del hombre americano y más del boliviano, le asignan tan sólo 10 mil años de antigüedad a.C. Estudios recientes reivindican esto señalando que: “La presencia del hombre en América sobrepasa los 50.000 años. También a falta de estudios e investigaciones, sólo conocemos los restos correspondientes al Homo Sapiens, ya que no existen testimonios de escalas inferiores. Después de las migraciones de Asia y Oceanía, se iniciaron los movimientos de desarrollo que se caracterizaron por ser endógenos. En Bolivia sobresale la cultura Tiwanaku, que tipifica el patrón altiplánico; mientras tanto, en la zona de los valles y los llanos se generaban modelos de desarrollo quizá más modestos o localistas”[1].

De esas consideraciones, cuando esas y otras culturas del viejo mundo como Grecia recién asentaban sus huellas más antiguas de ocupación humana en su territorio, y que se remontan al paleolítico y que luego, alrededor del 4.000 a.C., aparecieron los primeros indicios neolíticos, con hábitos sedentarios, aumentando en número,  ensanchando su geografía, cuando el término polis (ciudad) recién tomaba cuerpo hace dos mil años a.C., en base a los pueblos que formaban la antigua Mesopotamia; en lo que hoy es América, en este mismo tiempo, existían varios pueblos que también recorrían ese mismo camino, alcanzando niveles de vida y desarrollo inimaginables todavía no descubiertos por la sociedad actual. No tiene ningún asidero que recién a la llegada de los europeos comenzó la civilización en América.

En este escenario, a manera de darle una identidad propia al turismo latinoamericano y en particular al boliviano, en este trabajo, asumimos esta otra dimensión y se tratará de comparar lo ocurrido al mismo tiempo de la Edad Antigua, Media, Moderna y contemporánea para el viejo mundo, con lo ocurrido en este continente; todo esto, en el marco teórico que nos ocupa en este caso el desarrollo histórico del turismo, es por esto repetimos, que cómo parámetro referimos muy brevemente las principales características de cada uno de ellos en ambas regiones, aunque en el caso de Bolivia por ser el objeto de estudio, amerita una mayor descripción y análisis.

Los acontecimientos relativos al viaje de la Época Colonial, tiene su condimento especial en tanto los antecedentes anotados, con una intensa actividad en el sector de los viajes;  luego la República hasta nuestros días a manera de arribar a un posturismo que caracteriza al mundo entero hoy en día, pero que sin embargo, en el caso de nuestro país, tiene connotaciones de un turismo primario a falta de una visión estratégica sobre este fenómeno como se señaló, y a falta también de una voluntad política de parte del estado y con una participación y actitud privada muy tímida.

Bolivia, es considerada como un destino turístico muy importante en el mercado mundial del turismo. Su potencial es inconmensurable, inimaginablemente fantástico. Cuenta con la suficiente cantidad y calidad de atractivos turísticos únicos en el planeta para como hasta hoy, debido principalmente a un desarrollo espontaneo día a día se incremente el número de visitantes. Está comprendido entre los 8 países con mayor biodiversidad del mundo; cuenta 66 de los 112 ecosistemas existentes en el mundo, esta gran cantidad de pisos ecológicos caracterizan a las tres macro regiones con que cuenta: altiplano, valles y llanos, en donde se encuentran recursos naturales como: selvas, ríos, lagos, montañas, volcanes, salares, aguas termales, geiseres y otros, además de sus recursos humanos portadores de un legado cultural y patrimonial extraordinariamente rico y diverso

El trabajo trae de explícito una explicación del porqué la situación actual de Bolivia respecto a su altísimo índice de pobreza, su  dependencia internacional como país del tercer mundo, que  inexplicablemente generan agudas desigualdades producto de sus grandes ventajas competitivas como las referidas. Bolivia tiene tanto y todo, pero, al final parece no tener nada. Es el turismo un vehículo eficaz para abrir nuevos derroteros de conciencia nacional y desarrollo.

Sorprende que antiguamente nuestras culturas nativas ya hubieran realizado desplazamientos o viajes que son desconocidos por la historiología del turismo a nivel mundial, pero que sin embargo producto de una investigación minuciosa se revela que culturas como Tiwanaku, los Incas y otras incluso más  arcaicas, se conectaban a través de caminos colosales construidos por ellos, con puentes, caminos subterráneos, además de tambos (alojamiento) a lo largo del camino,  permitiendo ser portadora de una nueva escuela en turismo desde estas regiones.

A tiempo de dar a conocer  el amplio legado patrimonial de Bolivia en cada una de las regiones, se da paso luego a generar un debate técnico y científico a lo largo de los diversos capítulos que seguro de un tiempo a esta parte, se podrá hablar incluso de una Escuela o corriente teórica a partir de esta región, en especifico desde Bolivia, que pase luego a formar parte de la historiología del turismo desde un punto de vista holístico.

 

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